Tras pasar más de un mes pegados al televisor, ha llegado el día de decirle adiós al Mundial. Sudáfrica 2010 ya es parte de la historia y sólo nos queda volver a nuestras rutinas pre-mundial.
Los últimos 31 días pasaron volando y por eso puede ser que a muchos les cueste aceptar que el Mundial ya haya llegado a su fin. Ellos pueden estar tristes porque ya no habrá más excusas para hacer un asado y ver los partidos. Sin embargo, muchos otros están felices de que el evento futbolístico más importante del planeta haya terminado. Aquí revisamos por qué ellos podrían estar tan contentos después del pitazo final.
Para todos es un agrado ver que las noticias ya no giran alrededor de la Copa del Mundo. No sé ustedes, pero yo terminé hartada de todas las notas que aparecían en los noticieros televisivos que hacían referencia al Mundial. Está bien, el campeonato es un evento muy importante a nivel planetario, pero eso no significa que el resto de los acontecimientos pasan a un segundo plano. El mundo no se detiene porque hay un campeonato deportivo y el ser humano no sólo vive de fútbol.
Siguiendo con mis descargos contra los periodistas, creo que la gran mayoría está feliz porque ya no tendrá que escuchar los relatos de Fernando Solabarrieta, Pedro Carcuro e Iván Zamorano. Nadie puede negar que sus comentarios, más que darle un valor agregado a la transmisión de los partidos, hacían que uno quisiera bajarle el volumen a la televisión. Qué bueno que ya no vamos a tener que oír las sobrepronunciaciones de Solabarrieta y Carcuro. Qué bueno que Zamorano ya no va a mostrar su falta de educación al decir “los Alexi’ Sánche’”, “los Matía’ Fernánde’”, “los Xabi y los Iniesta”.
En estos últimos días los grandes protagonistas no fueron precisamente los futbolistas, sino un animal y una modelo. Me refiero al pulpo Paul y a Larissa Riquelme. No puedo creer que estos personajes hayan ocupado páginas, dejando de lado lo realmente importante: el desempeño de las selecciones. Es cierto, estas dos figuras le dieron un toque distinto al Mundial, pero estoy feliz de que sus quince minutos de fama se hayan terminado.
Ver noticias que no se relacionan con el Mundial, no escuchar los relatos de los comentaristas de TVN y ver que Paul y Larissa ya no aparecen en los diarios, nos recuerda que el Mundial ha finalizado y que es la hora de volver a la normalidad. Tendremos que esperar cuatro años para que la normalidad se vuelva a romper, esta vez al ritmo de la samba.
Por Coni
